lunes, 6 de abril de 2026

 SAL Y LUZ





LA CRUZ
VEN CONMIGO NO ESTÁS SOLO EN TU CRUZ.
1. ACOGIDA Y MONICIÓN INICIAL.
¨Jesús aquí estamos háblanos al corazón"


2.a). Evangelio según S. MARCOS (8,34-35)
b).Carta de san pablo a los Corintios (12,7-10)
c). Carta de San Pablo a los Gálatas. 
3. Eco de las Lecturas.
JESÚS NO VINO A ACERNOS SENTIR SENTIMENTALISMOS SINO QUE VINO A SALVARNOS.
UN AMOR QUE NOS PRIMEREA.
                                                                    
NO TE PROMETO QUE NO LLORES , PERO QUE NO LLORARÁS SOLO

Mi reino no es de este mundo, por eso no presenta batalla. El evangelio que se lee en Semana Santa según San Juán, nos muestra como lo vive Jesús. Él ha asumido su entrega , lo acepta.
¿CÓMO VENIMOS CON NUESTRAS CRUCES?
La cruz muy presente en los evangelios. 
¨Negarse así mismo tomar su cruz y seguirle¨
SALVAR ES PERDER , PERDER ES SALVAR. 
La cruz existe no se puede maquillar, ni evitar. Cruces que me humillan, Cruces que no nos atrevemos a contar. Pero nosotros no las llevamos solos. Queremos abrirnos . Dejar de huir y dejarle caminar contigo para transformarla.
YO NO TE PIDO QUE TU CRUZ NO DUELA, TAMBIÉN YO HE SENTIDO LA ANGUSTIA, POR ESO NO TE MIRO DESDE LEJOS. NO RECHACES LO QUE AHORA MISMO TE PESA SI ME LA ENTREGAS YO LA TRANSFORMARÉ. 
EN MIS MANOS LO QUE TE HUMILLA PUEDE LLENARTE DE AMOR. EN MIS MANOS NO ESTÁS PERDIDO.
ORACIÓN: "Señor Jesús entra en mi cruz, quiero dejar de huir y permitirme caminar contigo para que la transformes"
Entender la cruz no solo como derrota, sino como signo de amor. En mi cruz eres perdonado y amado. No es un lugar vacío. en tu cruz brilla el amor de Dios.
"No te prometo que no llores, pero que no llorarás solo.

RECONOCER MI CRUZ
Escribir una herida, situación, carga, una persona, un miedo una lucha que hoy sea una cruz en tu vida.
Basta con ponerle nombre delante de Jesús.
Lo dejamos a los pies de Jesús.
Oración:" Jesús responde a nuestra herida. Jesús en tus manos me abandono"

Canción :"Aquella Cruz."Hillsong.




Hakuna . Unos muchachos en medio del fuego protegidos por un ángel mientras ellos bendicen al Señor y lo adoran.


ORACION VIA CRUCIS PAPA FRANCISCO VIERNES SANTO 2016

Oh Cruz de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la obediencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo alzada en nuestras hermanas y hermanos asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los rostros de los niños, de las mujeres y de las personas extenuadas y amedrentadas que huyen de las guerras y de la violencia, y que con frecuencia sólo encuentran la muerte y a tantos Pilatos que se lavan las manos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los doctores de la letra y no del espíritu, de la muerte y no de la vida, que en vez de enseñar la misericordia y la vida, amenazan con el castigo y la muerte y condenan al justo. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros infieles que, en vez de despojarse de sus propias ambiciones, despojan incluso a los inocentes de su propia dignidad.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los corazones endurecidos de los que juzgan cómodamente a los demás, corazones dispuestos a condenarlos incluso a la lapidación, sin fijarse nunca en sus propios pecados y culpas. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los fundamentalismos y en el terrorismo de los seguidores de cierta religión que profanan el nombre de Dios y lo utilizan para justificar su inaudita violencia.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los que quieren quitarte de los lugares públicos y excluirte de la vida pública, en el nombre de un cierto paganismo laicista o incluso en el nombre de la igualdad que tú mismo nos has enseñado. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los poderosos y en los vendedores de armas que alimentan los hornos de la guerra con la sangre inocente de los hermanos y dan de comer a sus hijos pan ensangrentado. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los traidores que por treinta denarios entregan a la muerte a cualquier persona. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ladrones y en los corruptos que en vez de salvaguardar el bien común y la ética se venden en el miserable mercado de la inmoralidad. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los necios que construyen depósitos para conservar tesoros que perecen, dejando que Lázaro muera de hambre a sus puertas.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los destructores de nuestra «casa común» que con egoísmo arruinan el futuro de las generaciones futuras. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ancianos abandonados por sus propios familiares, en los discapacitados, en los niños desnutridos y descartados por nuestra sociedad egoísta e hipócrita. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en nuestro mediterráneo y en el Mar Egeo convertidos en un insaciable cementerio, imagen de nuestra conciencia insensible y anestesiada.

Oh Cruz de Cristo, imagen del amor sin límite y vía de la Resurrección, aún hoy te seguimos viendo en las personas buenas y justas que hacen el bien sin buscar el aplauso o la admiración de los demás. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros fieles y humildes que alumbran la oscuridad de nuestra vida, como candelas que se consumen gratuitamente para iluminar la vida de los últimos. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en el rostro de las religiosas y consagrados –los buenos samaritanos– que lo dejan todo para vendar, en el silencio evangélico, las llagas de la pobreza y de la injusticia.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los misericordiosos que encuentran en la misericordia la expresión más alta de la justicia y de la fe. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las personas sencillas que viven con gozo su fe en las cosas ordinarias y en el fiel cumplimiento de los mandamientos. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los arrepentidos que, desde la profundidad de la miseria de sus pecados, saben gritar: Señor acuérdate de mí cuando estés en tu reino.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los beatos y en los santos que saben atravesar la oscuridad de la noche de la fe sin perder la confianza en ti y sin pretender entender tu silencio misterioso. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las familias que viven con fidelidad y fecundidad su vocación matrimonial. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los voluntarios que socorren generosamente a los necesitados y maltratados.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los perseguidos por su fe que con su sufrimiento siguen dando testimonio auténtico de Jesús y del Evangelio. 

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los soñadores que viven con un corazón de niños y trabajan cada día para hacer que el mundo sea un lugar mejor, más humano y más justo. En ti, Cruz Santa, vemos a Dios que ama hasta el extremo, y vemos el odio que domina y ciega el corazón y la mente de los que prefieren las tinieblas a la luz. 

Oh Cruz de Cristo, Arca de Noé que salvó a la humanidad del diluvio del pecado, líbranos del mal y del maligno.

Oh Trono de David y sello de la Alianza divina y eterna, despiértanos de las seducciones de la vanidad. Oh grito de amor, suscita en nosotros el deseo de Dios, del bien y de la luz.

Oh Cruz de Cristo, enséñanos que el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche.

Oh Cruz de Cristo, enséñanos que la aparente victoria del mal se desvanece ante la tumba vacía y frente a la certeza de la Resurrección y del amor de Dios, que nada lo podrá derrotar u oscurecer o debilitar.

Amén.

 




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