PELÍCULAS
¿SE TE HA ROTO EL CORAZÓN? -
ROSALIA
Salmo Sagrado en Instagram: "Muchas veces, en medio de nuestras batallas internas, creemos que nadie alcanza a comprender el peso que llevamos en el corazón. Sin embargo, Jesús sí lo entiende. Conoce el dolor del juicio, la fuerza de la tentación y la herida del rechazo, porque Él mismo las vivió. No permaneció distante como solo Dios, sino que eligió experimentar la vida humana en toda su profundidad. Fue incomprendido, cuestionado, tentado y rechazado incluso por aquellos a quienes vino a amar y salvar. Su paso por la Tierra estuvo marcado por dificultades reales, similares a las nuestras. Por eso, cuando te acercas a Él en oración, hablas con alguien que conoce la soledad, el sufrimiento y el esfuerzo de mantenerse firme. No enfrentas tus luchas solo: Él camina contigo y comprende tus fragilidades con compasión.
VENCER TENTACIONES
Podemos partir de la idea que nosotros tenemos de tentación. Se puede hacer de la siguiente forma:
Después de ese primer acercamiento, podemos reflexionar sobre lo que ha salido. Lo hacemos a partir de esta definición:
“La tentación es la incitación, atracción o impulso a realizar una acción que se sabe o se sospecha es perjudicial, inmoral o incorrecta, a menudo ofreciendo un placer inmediato a cambio de consecuencias negativas a largo plazo. Puede manifestarse como un deseo interno o una provocación externa, actuando como una trampa que busca desviar a la persona de sus principios”.
Y escuchamos –o leemos– lo que el jesuita José María Olaizola presentaba al principio de la cuaresma de este en un reel sobre lo que él entiende por Tentación. Dice así:
Tentación
«Para mucha gente hablar de la tentación es algo así como atractivo, prohibido pero seductor, algo que en realidad de vez en cuando hay que probar.Así como “date el gusto, no te prives, venga, que nadie te diga que no puedes”. Esa es la idea con la que juegan, por ejemplo, algunas de las publicidades. Y si alguien te advierte contra alguna tentación, pues, hombre, es un cortarrollos, un agonías o un reprimido, ¿no?
La realidad no es esa. La realidad no es que la tentación no son cosas buenísimas que una Iglesia o una moral represora te prohíbe, ¿no? Son más bien promesas que esconden cadenas. Yo lo defino así. Es decir, dinámicas, conductas, actitudes, personas, situaciones… que se te presentan como muy atractivas y llenas de garantías pero, si entras en la dinámica que proponen, a la hora de la verdad lo que van a hacerte es llevarte a situaciones muy negativas para ti y para otros… Y así están las relaciones tóxicas,las adicciones, los consumos que te esclavizan y tantas otras dinámicas…
Entonces yo creo que lo que tenemos que hacer, y a lo que se nos invita especialmente en el tiempo de Cuaresma, es revisar nuestra historia y nuestro camino, ponerle nombre a aquello que sabemos que una y otra vez nos ha hecho daño y aprender a plantarle cara por aquello de no caer en la tentación».
Lo anterior puede ser una sesión. Pero podemos profundizar sobre ello sirviéndonos de las imágenes recientes de Agustín de la Torre, que nos recuerdan que, como Jesús fue tentado en el desierto, también nosotros lo somos en nuestro mundo, pero con otro formato. «Hoy las tentaciones no vienen con piedras que se vuelven pan.Vienen disfrazadas de prisa, apariencia, ego, pantallas y comodidad».
Con estas imágenes podemos concretar otras tentaciones y especificar qué actitudes tomar y cómo actuar para superarlas. Y antes de nada, a partir de la primera imagen, podemos descubrir nuestro engaños e incoherencias o desde dónde pedimos.
Nos centramos en la imagen:
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