MIRAR CON LOS OJOS DE LA FE
LA CLASE DE LA PROFE Mº ÁNGELES DE RELIGIÓN
jueves, 9 de abril de 2026
martes, 7 de abril de 2026
lunes, 6 de abril de 2026
SAL Y LUZ
Oh Cruz de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la obediencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo alzada en nuestras hermanas y hermanos asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los rostros de los niños, de las mujeres y de las personas extenuadas y amedrentadas que huyen de las guerras y de la violencia, y que con frecuencia sólo encuentran la muerte y a tantos Pilatos que se lavan las manos.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los doctores de la letra y no del espíritu, de la muerte y no de la vida, que en vez de enseñar la misericordia y la vida, amenazan con el castigo y la muerte y condenan al justo.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros infieles que, en vez de despojarse de sus propias ambiciones, despojan incluso a los inocentes de su propia dignidad.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los corazones endurecidos de los que juzgan cómodamente a los demás, corazones dispuestos a condenarlos incluso a la lapidación, sin fijarse nunca en sus propios pecados y culpas.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los fundamentalismos y en el terrorismo de los seguidores de cierta religión que profanan el nombre de Dios y lo utilizan para justificar su inaudita violencia.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los que quieren quitarte de los lugares públicos y excluirte de la vida pública, en el nombre de un cierto paganismo laicista o incluso en el nombre de la igualdad que tú mismo nos has enseñado.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los poderosos y en los vendedores de armas que alimentan los hornos de la guerra con la sangre inocente de los hermanos y dan de comer a sus hijos pan ensangrentado.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los traidores que por treinta denarios entregan a la muerte a cualquier persona.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ladrones y en los corruptos que en vez de salvaguardar el bien común y la ética se venden en el miserable mercado de la inmoralidad.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los necios que construyen depósitos para conservar tesoros que perecen, dejando que Lázaro muera de hambre a sus puertas.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los destructores de nuestra «casa común» que con egoísmo arruinan el futuro de las generaciones futuras.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ancianos abandonados por sus propios familiares, en los discapacitados, en los niños desnutridos y descartados por nuestra sociedad egoísta e hipócrita.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en nuestro mediterráneo y en el Mar Egeo convertidos en un insaciable cementerio, imagen de nuestra conciencia insensible y anestesiada.
Oh Cruz de Cristo, imagen del amor sin límite y vía de la Resurrección, aún hoy te seguimos viendo en las personas buenas y justas que hacen el bien sin buscar el aplauso o la admiración de los demás.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros fieles y humildes que alumbran la oscuridad de nuestra vida, como candelas que se consumen gratuitamente para iluminar la vida de los últimos.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en el rostro de las religiosas y consagrados –los buenos samaritanos– que lo dejan todo para vendar, en el silencio evangélico, las llagas de la pobreza y de la injusticia.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los misericordiosos que encuentran en la misericordia la expresión más alta de la justicia y de la fe.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las personas sencillas que viven con gozo su fe en las cosas ordinarias y en el fiel cumplimiento de los mandamientos.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los arrepentidos que, desde la profundidad de la miseria de sus pecados, saben gritar: Señor acuérdate de mí cuando estés en tu reino.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los beatos y en los santos que saben atravesar la oscuridad de la noche de la fe sin perder la confianza en ti y sin pretender entender tu silencio misterioso.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las familias que viven con fidelidad y fecundidad su vocación matrimonial.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los voluntarios que socorren generosamente a los necesitados y maltratados.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los perseguidos por su fe que con su sufrimiento siguen dando testimonio auténtico de Jesús y del Evangelio.
Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los soñadores que viven con un corazón de niños y trabajan cada día para hacer que el mundo sea un lugar mejor, más humano y más justo. En ti, Cruz Santa, vemos a Dios que ama hasta el extremo, y vemos el odio que domina y ciega el corazón y la mente de los que prefieren las tinieblas a la luz.
Oh Cruz de Cristo, Arca de Noé que salvó a la humanidad del diluvio del pecado, líbranos del mal y del maligno.
Oh Trono de David y sello de la Alianza divina y eterna, despiértanos de las seducciones de la vanidad. Oh grito de amor, suscita en nosotros el deseo de Dios, del bien y de la luz.
Oh Cruz de Cristo, enséñanos que el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche.
Oh Cruz de Cristo, enséñanos que la aparente victoria del mal se desvanece ante la tumba vacía y frente a la certeza de la Resurrección y del amor de Dios, que nada lo podrá derrotar u oscurecer o debilitar.
Amén.
domingo, 5 de abril de 2026
VUELTA SEMANSA SANTA
1️⃣ Rutina de pensamiento (10 min)
“Veo – Pienso – Me pregunto”
Imagen proyectada: sepulcro vacío.
Los alumnos responden:
Veo:
Pienso:
Me pregunto:
2️⃣ Visionado del video (10 min)
Mientras ven el video completan una tabla:
| Aparición | Quién aparece | Qué sucede | Qué enseña |
|---|
Cierre reflexivo (10 min)
Dinámica: “Si yo hubiera estado allí…”
Los alumnos completan:
Si hubiera visto a Jesús resucitado yo…
sentiría…
haría…
contaría a otros…
1️⃣ Activación (10 min)
Pregunta detonante:
¿Cómo sabrían hoy las personas que Jesús vive?
Lluvia de ideas.
2️⃣ Reto creativo (30 min)
“Influencers de la Resurrección”
Los equipos crean un mensaje actual para anunciar la Resurrección.
Opciones:
📱 Reel
🎨 Cartel digital
📜 Carta a un amigo
🎤 Mensaje motivacional
Debe responder:
¿Qué significa que Jesús vive?
¿Qué cambia en nuestra vida?
¿Cómo podemos vivir como resucitados?
domingo, 22 de marzo de 2026
VÍA CRUCIS
1. Jesús es condenado a muerte
Jesús no había hecho nada malo, pero algunas personas no lo entendieron. Él aceptó esto en silencio, con mucha paz.
Reflexión: A veces nos culpan de algo que no hicimos. Jesús nos enseña a mantener la calma.
2. Jesús carga la cruz
Le entregan un madero muy pesado. Él no se queja porque sabe que cada paso lo da por nosotros.
Reflexión: Cuando tengas una tarea difícil, recuerda que Jesús te ayuda con tu "mochila".
3. Jesús cae por primera vez
El camino tiene piedras y la cruz pesa mucho. Jesús se cae y se golpea.
Reflexión: Si te equivocas en algo, ¡está bien! Lo importante es lo que viene después.
4. Jesús se encuentra con su madre, María
En medio de la gente, Jesús ve a su mamá. No necesitan hablar; con una mirada se dicen "te quiero" y "estoy contigo".
Reflexión: Un abrazo de mamá o papá nos da fuerzas cuando estamos tristes.
5. El Cireneo ayuda a Jesús
Un hombre llamado Simón pasaba por ahí y ayudó a Jesús a cargar la cruz porque lo vio muy cansado.
Reflexión: Tú puedes ser un "Cireneo" cuando ayudas a un amigo a recoger sus juguetes o a entender la tarea.
6. La Verónica limpia el rostro de Jesús
Una mujer valiente se acerca con un paño y le limpia el sudor y la sangre de la cara. ¡Un gesto de mucha ternura!
Reflexión: Un pequeño detalle, como una sonrisa, puede cambiarle el día a alguien.
7. Jesús cae por segunda vez
Está más cansado que antes y vuelve a tropezar.
Reflexión: A veces las cosas nos salen mal dos veces, pero Jesús nos enseña a no rendirnos.
8. Jesús consuela a las mujeres
A pesar de su propio dolor, Jesús se detiene a decirles a unas señoras que no lloren por él, que cuiden a sus hijos.
Reflexión: ¡Qué generoso! Incluso cuando sufría, pensaba en los demás.
9. Jesús cae por tercera vez
Ya casi no tiene fuerzas, está agotado, pero se levanta una vez más porque falta poco para llegar.
Reflexión: Cuando sientas que ya no puedes más, pide ayuda a Jesús; Él sabe lo que se siente.
10. Jesús es despojado de sus vestiduras
Al llegar a la cima del monte, le quitan su túnica. Jesús se queda sin nada, pero sigue confiando en Dios.
Reflexión: Las cosas materiales (juguetes, ropa) son lindas, pero lo más importante es lo que llevamos en el corazón.
11. Jesús es clavado en la cruz
Este es el momento más doloroso. Jesús extiende sus brazos para abrazar al mundo entero desde la cruz.
Reflexión: Jesús nos perdona siempre, sin importar qué hayamos hecho.
12. Jesús muere en la cruz
Todo se queda en silencio. Jesús entrega su vida a Dios Padre. Lo hizo por amor a ti y a mí.
Reflexión: Un momento para decir: "Gracias, Jesús, por amarme tanto".
13. Jesús es bajado de la cruz
Sus amigos y su madre lo reciben con mucho cariño y cuidado.
Reflexión: Debemos tratar con respeto y amor a las personas que sufren.
14. Jesús es puesto en el sepulcro
Dejan su cuerpo en una cueva de piedra y cierran la puerta. Todo parece haber terminado... pero no es así.
Reflexión: A veces parece que la oscuridad gana, pero la luz siempre vuelve.
15. ¡Jesús resucita! (La mejor noticia)
¡La tumba está vacía! Jesús venció a la muerte y vive para siempre. ¡Está con nosotros todos los días!
lunes, 16 de marzo de 2026
LA CLASE DE RELIGION
«Maestro, ¿por qué pasan cosas malas si Dios es bueno?» La pregunta surgió en mitad de una clase, sin previo aviso. Como tantas otras veces, apareció de forma espontánea mientras hablábamos de la vida, de lo que vivimos cada día y de las cosas que a veces no entendemos.
Quien piense que una clase de Religión consiste únicamente en explicar contenidos quizá se sorprendería al escuchar algunas de las conversaciones que nacen dentro del aula. Con frecuencia las preguntas de los alumnos no tienen que ver con el libro, sino con la vida. Hablan de la muerte de un abuelo, del sufrimiento de alguien cercano, de situaciones que han visto en las noticias o de conflictos que viven en su entorno.

Recuerdo en una ocasión a un alumno que levantó la mano, y con una pregunta que dejó a toda la clase en silencio:
«Maestro, si mi abuelo ha muerto… ¿dónde está ahora? ¿Puedo hablar con él? ¿Sigue estando conmigo?»
En apenas unas palabras aparecían tres dimensiones muy profundas de la experiencia humana: la dimensión trascendente, que se pregunta por lo que hay más allá de la vida; la dimensión espiritual, que expresa el deseo de mantener un vínculo con quienes ya no están; y la dimensión emocional, que necesita comprender y elaborar la pérdida.
Preguntas como esta muestran que la clase de Religión no se limita a transmitir contenidos, sino que abre un espacio donde estas dimensiones pueden ser escuchadas y pensadas.
Son preguntas que no pertenecen solo a los niños. Son preguntas que acompañan al ser humano desde siempre y que las distintas tradiciones religiosas han tratado de iluminar a lo largo de la historia.
En medio de esas conversaciones aparece a menudo una reflexión muy sencilla y muy profunda a la vez: la libertad del ser humano. Muchos alumnos se preguntan por qué existe el mal si Dios es bueno. Poco a poco descubren que el mal no nace de Dios, sino de las decisiones humanas.

La libertad es un regalo enorme, pero también una responsabilidad. Si el ser humano estuviera obligado siempre a hacer el bien, no sería realmente libre. La posibilidad de elegir implica también la posibilidad de equivocarse. No es una idea nueva. Incluso en el cine y en los cómics aparece una intuición parecida cuando se repite aquella frase tan conocida: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, popularizada por el personaje de Spider-Man. La libertad humana es, en cierto modo, ese gran poder que cada persona recibe… y del que también es responsable.
En ese camino de reflexión aparece muchas veces el núcleo del mensaje cristiano: el mandamiento del amor. Cuando Jesús resume toda la ley en una sola frase —«amaos los unos a los otros como yo os he amado»— está mostrando una forma de entender la vida en la que el amor se convierte en el criterio fundamental de nuestras decisiones.

Los alumnos entienden con sorprendente claridad algo muy profundo: donde hay amor hay respeto, cuidado y entrega. Cuando aparece el egoísmo, comienzan muchas de las situaciones de conflicto y sufrimiento que vemos a nuestro alrededor.
Por eso la clase de Religión se convierte muchas veces en un espacio donde los alumnos pueden detenerse a hablar de lo que viven y de lo que sienten. En medio de un sistema educativo que necesariamente se centra en contenidos y competencias, este pequeño espacio permite también trabajar algo que forma parte esencial de la vida humana: las preguntas, las emociones y el sentido de lo que vivimos.
La realidad que rodea hoy a muchos niños tampoco es sencilla. Familias rotas, conflictos, enfermedades o las guerras que aparecen cada día en las noticias forman parte del mundo que ellos perciben. Ante todo eso, los alumnos necesitan también lugares donde poder expresar sus dudas y tratar de comprender lo que ocurre.
A veces da la impresión de que el sistema educativo empuja a los alumnos a ser cada vez más racionales y técnicos, centrados en aprender contenidos y resolver ejercicios. Todo eso es necesario. Pero educar no consiste únicamente en adquirir conocimientos. Educar también significa ayudar a las personas a comprender su propia vida.
Y en ese camino, muchas veces, las preguntas de los alumnos nos recuerdan algo muy sencillo: que el ser humano sigue buscando sentido, verdad y esperanza… y que la fe continúa siendo para muchas personas (desde distintas tradiciones religiosas) una luz desde la que mirar la vida.
domingo, 15 de marzo de 2026
PELÍCULAS
BLOG PELICULAS RELIGIOSAS Y DE VALORES
¿SE TE HA ROTO EL CORAZÓN? -
Película y recursos didácticos de "Jesús, luz del mundo"
Sinopsis
Cuando un joven llamado Juan busca ayuda para pagar los impuestos de su familia, se encuentra con un hombre que cambiará su vida: Jesús. Acompañado por otros discípulos como Pedro y Santiago, Juan vivirá una aventura que marcará la historia para siempre. Contada a través de los ojos del apóstol Juan, esta conmovedora película animada recorre la vida, muerte y resurrección de Jesús.
Sinopsis:
La historia de Jesucristo contada por Charles Dickens y vista a través de los inocentes ojos de un niño. Al famoso narrador Charles Dickens le resulta difícil establecer un vínculo con su imaginativo hijo, Walter, debido a su ajetreada carrera. Después de que Walter interrumpa una de las lecturas de Dickens, éste decide compartir con él la historia de Jesucristo, con la esperanza de salvar la distancia que los separa. A medida que Dickens narra la historia, Walter queda cautivado y experimenta vívidamente los acontecimientos de la vida de Jesús. A través del viaje de Jesús, la relación entre Walter y Dickens se profundiza, culminando en un vínculo de amor forjado a través de la narración.
