martes, 7 de julio de 2026
martes, 16 de junio de 2026
MIS MANOS AYUDAN
DIOS ES AMOR
El tema elegido es un valor cristiano, la idea es: El valor del Servicio.
La idea central: «Manos que sirven, corazón que ama».
La estructura visual: En el centro de la lámina, hay dibujado un corazón grande. De ese corazón nacen 5 flechas gruesas hacia los bordes con elementos y palabras clave: Al final de cada flecha, he puesto una acción concreta representada con iconos muy simples:
- Una mano sosteniendo a otra (Palabra clave: «Apoyo»).
- Una boca con ondas de sonido hacia una oreja (Palabra clave: «Escucha»).
- Un plato con cubiertos (Palabra clave: «Compartir»).
- Una tirita en forma de cruz en una mano (Palabra clave: «Sanar”).
- Dos monigotes chocando las manos (un «high five») y un reloj del tiempo (Palabra clave: «Tiempo»).
Acompañado todo con la frase central o el versículo corto: «Servir con alegría».
El servicio es apoyar a los demás, escuchar al otro, compartir con los demás, acompañar el sufrimiento de los demás, curar heridas emocionales o físicas y traer paz a quien lo está pasando mal, y finalmente, servir no es sólo dar cosas materiales, sino dar tu tiempo gratuitamente, estar presente para otros y contagiar la alegría de vivir.
He elegido este tema porque Jesús antes de morir nos enseñó a servir a los otros y nuestra vida ha de ser de servicio a los demás.
Creo que el alumnado debe comprender esta gran característica de Jesús, el darse por los otros y estar a su servicio, sin ayuda de los demás muchas cosas no las podríamos hacer.
Debemos estar pendientes del otro y ayudarlos en todo lo que necesiten.
Puede servir en la clase o en la evangelización para darnos cuenta que nuestro prójimo necesita ayuda, es el mensaje que Jesús nos dió en la Última Cena, les limpió los pies a
cada uno de sus discípulos, con humildad, no sólo somos nosotros en el mundo, para que este funcione necesitamos relacionarnos y cómo seres sociales necesitamos de los demás,
y, porque no, le podemos echar una mano en lo que necesite. Y en el instituto para ver las necesidades que hay en él, en nuestra población, barrio y poder echar una mano para que
todo mejore tanto para ellos cómo para nosotros, generando un APS, aprendizaje basado en servicio. Estas 5 acciones que se proponen (palabra clave) ligan perfectamente con el
lema «Servir con alegría» y el sentido del servicio cristiano.
Jesús estuvo ahí para todos, sus discípulos, para acompañar, compartir, escuchar, ayudar, apoyar, enseñar, comprender, sanar y curar, resucitar,.. al servicio de todos sobre todos los más oprimidos, desfavorecidos y necesitados, nos dedicó todo su tiempo y toda su vida, incluso murió por nosotros, se dió por nosotros. En estos tiempos que corren donde lo más importante es uno mismo, ser competitivo, egoísta,… deberíamos tomar conciencia de que no estamos solos, no somos islas, no deberíamos aislarnos de los demás pues somos seres sociales y necesitamos de los demás, deberíamos preocuparnos por nuestro prójimo, la vecina que es mayor y no puede hacer muchas cosas, ayudar a levantarse al que cae, acompañar a nuestros alumnos, compañeros docentes y equipos directivos que no nos ven ni nos escuchan la mayoría de las veces, escuchar,… hay tantas cosas que podríamos hacer por los otros, nuestro prójimo que no se acabaría en una vida. A veces nos cuesta estar al servicio de los otros, ayudar, estamos cansados y estresados en esta vida acelerada y que corre más que nosotros, esta sociedad individualista y egoísta que no ve más allá de ella misma, en los avances tecnológicos cada día más punteros y no pensemos en la IA que es la 4ª revolución de la historia en la que vivimos en este momento y que nos hace evolucionar y mejorar muchísimas cosas, pero nos falta lo más importante, en catalán decimos el “caliu”, el calor de compartir, acompañar, ayudar y estar con los demás cómo comentaba ayer una compañera de reli mi familia, “la familia cristiana”, cuidado no me toques a mi familia, la cristiana, somos hermanos, si le queremos decir en Cristo, y que hacen los hermanos entre muchos otros valores cristianos servicio, ayudar, apoyar…
martes, 2 de junio de 2026
lunes, 25 de mayo de 2026
martes, 19 de mayo de 2026
Evangelio dialogado para niños: Domingo de Pentecostés
Evangelio dialogado
Te ofrecemos una versión del Evangelio del domingo en forma de diálogo, que puede utilizarse para una lectura dramatizada.
NARRADOR: Al anochecer que aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Escuchemos cuál era su conversación:
DISCÍPULO1: Oye, nos estamos pasando. A qué viene tanto misterio. Parecemos ratones escondidos viviendo en la oscuridad, y encerrados todo el día.
DISCÍPULO2: Mira el valiente. Sal tú y da la cara. Puede que ahora vengan a por nosotros. No lo olvides: somos sus seguidores, estábamos con Él.
DISCÍPULO1: Sí, sí. Ya me doy perfecta cuenta de qué seguidores se rodeó. Somos todos unos cobardicas.
DISCÍPULO2: Hay momentos, majo, en los que resulta difícil ser valiente.
NARRADOR: Por eso Jesús les prometió enviarles a “alguien”, que les ayudaría a entender mejor sus palabras y estar más preparados.
DISCÍPULO1: Sí, él nos decía que es “alguien” nos quitará el miedo y nos transformará en hombres nuevos.
DISCÍPULO2: Sí, y que nos haría capaces de transformar el mundo.
NARRADOR: En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
JESÚS: ¡Paz a vosotros!
DISCÍPULO1: ¿Eres el Maestro de verdad? ¿No vas a dejarnos solos?
NARRADOR: Jesús les enseñó las manos y el costado y los discípulos se llenaron de alegría al ver a Jesús.
DISCÍPULO2: Pues claro que es el Maestro. Es el Señor.
JESÚS: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Paz a vosotros. Recibid el Espíritu Santo. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
mOTIVACIÓN
¿PORQUÉ ES IMPORTANTE HABLAR DE DIOS EN LAS REDES SOCIALES?
HABLAR DE DIOS EN LAS REDES SOCIALES
miércoles, 29 de abril de 2026
PAPA
El Papa León XIV acaba de publicar su primera encíclica. Una encíclica es uno de los documentos más importantes que escribe un Papa para enseñar y orientar sobre temas que afectan a la fe, la sociedad y la vida. Esta encíclica, la Magnífica Humanitas (La grandeza de la humanidad), plantea una reflexión ética sobre el futuro del ser humano frente al avance acelerado de la Inteligencia Artificial. Ofrecemos unas interesantes infografías y el enlace para descargar el documento completo en PDF.
cancion color esperanza
lunes, 27 de abril de 2026
lunes, 20 de abril de 2026
jueves, 16 de abril de 2026
EXPERIENCIA NIÑOS TUMBA VACIA
GENIALLY HISTORIA 4 PERSONAJES BUSCAN SABER QUE HA PASADO EN JERUSALÉN
PELÍCULA EL HOMBRE QUE HACÍA MILAGROS PASIÓN Y MUERTE
lunes, 13 de abril de 2026
ORACION PASCUA
ORACIÓN DE PASCUA
Las apariciones del Resucitado
Guía para la acompañante
Evangelio: Juan 20, 19-31
Duración aproximada: 1 hora
1. Sentido del encuentro
Este encuentro quiere ayudar a vivir la Pascua no como una idea, sino como una
experiencia de fe. Jesús Resucitado entra en nuestras puertas cerradas y nos regala paz,
alegría y una fe más honda, como a Tomás.
La finalidad no es hacer una charla ni dar muchas explicaciones, sino conducir una
experiencia orante en la que cada mujer pueda reconocerse en el Evangelio, dejarse
encontrar por el Resucitado y acoger sus dones: presencia, paz, alegría, misión, Espíritu
Santo y perdón.
2. Hilo conductor
Jesús Resucitado entra en nuestras puertas cerradas y nos regala paz, alegría y una fe
más honda.
3. Preparación del espacio
Prepara un pequeño centro sencillo:
una vela encendida
una Biblia abierta en Jn 20,19-31
una tela blanca o dorada
si se desea, una cruz pequeña o un icono del Resucitado
papelitos y bolígrafos para el gesto simbólico
Puede ayudar una música instrumental suave mientras llegan.
4. Esquema general de la sesión
0:00–0:05 Acogida, ambientación y oración inicial
0:05–0:09 Canto inicial
0:09–0:13 Introducción pascual
0:13–0:19 Secuencia o eco pascual
0:19–0:25 Proclamación del Evangelio
0:25–0:33 Silencio guiado y contemplación
0:33–0:41 Breve iluminación catequética
0:41–0:51 Diálogo orante en grupo
0:51–0:56 Gesto simbólico
0:56–1:00 Peticiones, acción de gracias, Padre nuestro y canto final
DESARROLLO DE LA SESIÓN
5. Acogida y ambientación inicial (5 minutos)
Monición de entrada
“Hoy nos reunimos al terminar la octava de Pascua para dejarnos encontrar por Jesús
Resucitado. Venimos con nuestras alegrías y también con nuestras puertas cerradas.
Como hizo con los discípulos y con Tomás, Él viene a ponerse en medio.”
Oración inicial
“En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor Jesús, Resucitado y vivo, ponte en medio de nosotras.
Entra en nuestras noches, en nuestros miedos y en nuestras dudas.
Danos tu paz, tu alegría y la gracia de creer más profundamente.
Amén.”
6. Canto inicial (4 minutos)
Se puede elegir un canto pascual sencillo y gozoso.
Recomendación
“En verdad resucitó el Señor”
Otras posibilidades
“Aleluya, el Señor resucitó”
Se sugiere comenzar con un canto claramente pascual que ayude a entrar en la alegría
del tiempo litúrgico.
7. Introducción pascual (4 minutos)
Texto para decir la acompañante
“En Pascua celebramos que Cristo ha vencido la muerte. Y esa victoria no se queda
lejos: se hace presente cuando alguien se levanta, cuando vuelve la esperanza, cuando
una herida empieza a sanar, cuando el Evangelio nos hace más valientes. Hoy queremos
abrirnos a esa presencia del Resucitado que sigue vaciando sepulcros en nuestra vida.”
8. Secuencia o eco pascual (6 minutos)
Se puede tomar una parte de la secuencia de Pascua y leerla despacio.
Propuesta
“Lucharon vida y muerte en singular batalla,
y, muerto el que es la Vida, triunfante se levanta.
¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!”
Indicación
Después de leerla, se deja un breve silencio y se invita a repetir interiormente la frase
que más haya tocado a cada una.
La acompañante puede decir:
“Vamos a dejar un momento de silencio. Cada una repita por dentro la frase que más le
toque hoy.”
Tras el silencio, quien lo desee puede decir en voz alta una sola palabra o una frase
breve:
“vida”, “esperanza”, “victoria”, “mi amor y mi esperanza”…
9. Proclamación del Evangelio (6 minutos)
Texto
Juan 20,19-31
Puede proclamarlo una de las participantes.
Monición antes del Evangelio
“Escuchemos esta Palabra como una palabra para nosotras hoy. No como algo del
pasado, sino como una visita del Resucitado a nuestra comunidad.”
Al terminar:
“Palabra del Señor.”
10. Silencio guiado y contemplación (8 minutos)
En este momento conviene no pasar enseguida al comentario. Primero se ayuda a
contemplar.
Guion breve de contemplación
“Cierra los ojos un momento.
Mira la casa cerrada.
Mira a los discípulos con miedo.
Mira entrar a Jesús.
Escucha cómo dice: ‘Paz a vosotros’.
Mira sus manos y su costado.
Mira a Tomás.
Escucha: ‘No seas incrédula, sino creyente’.
Y deja que brote en ti esta respuesta: ‘Señor mío y Dios mío’.”
Se dejan pequeños silencios entre frase y frase.
Conclusión
“Pregúntate en el corazón: ¿qué palabra del Resucitado necesito yo hoy?”
11. Breve iluminación catequética (8 minutos)
Meditación breve para compartir
“Este Evangelio nos muestra que Jesús Resucitado no se aparece para impresionar, sino
para regalar dones.
Primero, su presencia: entra y se pone en medio. No espera a que todo esté bien para
venir.
Luego, la paz: no una tranquilidad superficial, sino la paz profunda que rehace por
dentro.
Después, la alegría: los discípulos se llenan de alegría al ver al Señor.
Y enseguida la misión: ‘Como el Padre me envió, así os envío yo’. La Pascua nunca nos
encierra, nos envía.
Luego viene el Espíritu Santo: Jesús sopla vida nueva sobre su comunidad.
Y también el perdón: el Resucitado inaugura un mundo nuevo donde la herida no tiene
la última palabra.
Y en Tomás descubrimos algo precioso: Jesús no rechaza su duda; entra en ella y la
transforma en una confesión de fe: ‘Señor mío y Dios mío’.”
Frase final
“Por eso, hoy no venimos a demostrar que creemos mucho, sino a dejarnos encontrar
por Jesús vivo.”
12. Diálogo orante en grupo (10 minutos)
Introducción para este momento
“Ahora vamos a dejarnos ayudar por unas preguntas. No están para responder bien, sino
para orar desde la vida. Cada una puede compartir, si lo desea, desde lo que está
viviendo hoy. Lo importante no es decir mucho, sino dejarnos tocar por el Resucitado.”
Sentido de las preguntas
Estas preguntas siguen un camino muy sencillo:
primero miramos nuestras noches y miedos;
después reconocemos qué hace Jesús cuando entra en ellas;
y finalmente recordamos que no caminamos solas, sino en comunidad.
Pregunta 1
¿Qué miedo, herida o noche traigo hoy delante del Resucitado?
Explicación para la acompañante
En el Evangelio, los discípulos están con las puertas cerradas por miedo. Jesús no
espera a que desaparezca el miedo para hacerse presente, sino que entra precisamente
ahí, en medio de la noche, del encierro y de la fragilidad.
La palabra “noche” no significa solo un sufrimiento muy grande. También puede ser
cansancio interior, tristeza, sequedad espiritual, incertidumbre, preocupación por la
familia, heridas del pasado, culpa, miedo al futuro o dudas en la fe.
Cómo presentarla al grupo
“Esta primera pregunta nos invita a mirar con sinceridad dónde estamos hoy. Igual que
los discípulos tenían miedo y estaban encerrados, también nosotras podemos tener
puertas cerradas por dentro. Puede ser una preocupación, una herida, una soledad, una
duda, un cansancio o una situación que nos roba la paz. La Pascua comienza
precisamente ahí: dejando que Jesús entre en nuestras noches.”
Si hace falta reformular
“¿Qué tengo hoy cerrado por dentro?”
“¿Qué miedo o qué noche traigo hoy delante del Señor?”
Si el grupo se queda en silencio
Se puede sugerir suavemente:
miedo por un hijo o por la familia
tristeza o desánimo
sensación de soledad
una herida que no termina de cerrar
una culpa
una duda de fe
cansancio espiritual
Pregunta 2
¿Qué don del Resucitado necesito más hoy: paz, alegría, perdón, Espíritu, misión o fe?
Explicación para la acompañante
Esta pregunta nace del Evangelio mismo. Jesús entra y se pone en medio; regala la paz;
llena de alegría a los discípulos; los envía; sopla sobre ellos el Espíritu Santo; y les
confía el perdón.
Conviene ayudar al grupo a entender que no se trata de haber vivido algo extraordinario.
Muchas veces la presencia del Resucitado se reconoce en cosas sencillas pero
profundas: una paz inesperada, una fuerza para seguir, un deseo de perdonar, un impulso
de servir, una palabra del Evangelio que sostiene, una nueva esperanza.
Cómo presentarla al grupo
“Esta pregunta nos ayuda a descubrir si Jesús Resucitado está actuando de verdad en
nuestra vida. No hace falta pensar en cosas espectaculares. A veces su presencia se nota
en una paz más honda, en una alegría serena, en la fuerza para seguir adelante, en el
deseo de perdonar, en ganas de rezar o en el impulso de servir a otros. El Resucitado
siempre deja huella.”
Ayuda para profundizar
Presencia: “¿He experimentado que Jesús está conmigo, aunque no lo vea?”
Paz: “¿Hay alguna situación en la que el Señor me esté regalando calma interior
o confianza?”
Alegría: “¿He recibido alguna alegría profunda, distinta de la simple diversión?”
Misión: “¿Siento que el Señor me envía a acompañar, servir, sostener o cuidar a
alguien?”
Espíritu Santo: “¿He notado una fuerza, una luz o una valentía que no venían
solo de mí?”
Perdón: “¿Dónde necesito sentirme perdonada? ¿Dónde me está pidiendo el
Señor perdonar?”
Si hace falta reformular
“¿Qué don del Resucitado necesito más hoy?”
“¿Qué regalo de Jesús reconozco ya en mi vida?”
Pregunta 3
¿Cómo me ayuda la comunidad a seguir creyendo y perseverando?
Explicación para la acompañante
Esta pregunta ayuda a descubrir que la fe no se sostiene solo en solitario. Jesús se
aparece a los discípulos reunidos. Y Tomás, que no estaba la primera vez, encuentra al
Señor cuando vuelve a estar con la comunidad.
Es importante subrayar que la comunidad no es solo “venir a una reunión”, sino dejarse
acompañar, compartir la fe, sostenerse unas a otras, rezar juntas y no aislarse.
Cómo presentarla al grupo
“Esta tercera pregunta nos recuerda que Jesús Resucitado se hace presente en medio de
la comunidad. Tomás encuentra al Señor cuando vuelve a estar con los demás. También
nosotras necesitamos una comunidad que nos sostenga, nos anime, nos escuche y nos
ayude a perseverar. La fe crece mejor cuando se comparte.”
Si hace falta reformular
“¿Qué lugar ocupa la comunidad en mi camino de fe?”
“¿Me dejo sostener por la fe de las demás o intento vivirlo todo sola?”
Para profundizar un poco más
“A veces estamos acostumbradas a sostener a todos, pero no siempre nos dejamos
sostener. Esta pregunta nos invita también a reconocer cómo la comunidad puede ser
regalo de Dios para nosotras.”
Indicaciones para la acompañante durante el compartir
No hace falta comentar cada intervención. Basta con acoger, agradecer y, de vez en
cuando, recoger con frases breves como estas:
“Ahí también entra Jesús.”
“Eso también puede ser lugar de Pascua.”
“El Resucitado no se escandaliza de nuestras heridas.”
“Las puertas cerradas no impiden la entrada del Resucitado.”
Frase para recoger lo compartido
“Hoy hemos visto que la Pascua no empieza cuando desaparecen todos los problemas,
sino cuando Jesús entra en medio de ellos. En nuestras noches, Él trae paz. En nuestras
dudas, Él trae fe. En nuestra soledad, Él nos regala la comunidad. Y con Tomás también
nosotras podemos decir: ‘Señor mío y Dios mío’.”
13. Gesto simbólico (5 minutos)
Se reparten papelitos pequeños.
Indicación
“Escribe en una cara una palabra que represente tu puerta cerrada o tu herida. Y, en la
otra, la palabra que hoy recibes del Resucitado.”
Ejemplos
miedo / paz
soledad / presencia
culpa / perdón
tristeza / alegría
duda / fe
Después, una a una, pueden acercarse a dejar el papel junto a la Biblia o la vela y decir
en voz alta, si quieren:
“Señor mío y Dios mío.”
14. Peticiones y acción de gracias (4 minutos)
Introducción
“Presentemos al Resucitado lo que necesita paz en nosotras, en nuestras familias, en la
Iglesia y en el mundo.”
Fórmulas sencillas
“Te damos gracias, Señor, porque…”
“Te pedimos, Señor, por…”
Al final:
“Recogemos todo con la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro.”
15. Canto final y envío (4 minutos)
Recomendación
“Señor mío y Dios mío”
También puede repetirse el canto inicial si el grupo lo prefiere.
Oración final
“Jesús Resucitado, quédate con nosotras.
Entra en nuestras casas, en nuestras heridas y en nuestras dudas.
Llénanos de paz, de alegría, de comunión y de misión.
Amén.”
16. Claves para la acompañante
No presentar la alegría pascual como euforia.
Subrayar que Jesús entra justamente en medio del miedo.
No forzar a nadie a hablar.
Cuidar silencios reales.
Ayudar a pasar de la duda al encuentro, como en Tomás.
Mantener un tono cálido, sereno y creyente.
Frases que pueden servir durante la sesión
“Jesús no espera a que todo esté en orden para venir.”
“La Pascua empieza muchas veces en medio del miedo.”
“Tomás no es el malo del grupo; es un discípulo herido al que Jesús sale al encuentro.”
“La fe adulta no siempre es una fe sin preguntas, pero sí una fe que se deja visitar.”
“La alegría cristiana nace del encuentro, no del esfuerzo.”
“Quien se sabe alcanzada por el Resucitado, también es enviada.”
17. Cierre
La clave de todo el encuentro es esta:
la Pascua no niega las heridas; las atraviesa.
Jesús Resucitado entra en la noche, trae paz, devuelve la alegría, regala su Espíritu y
transforma la duda en adoración.